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Historias Que Inspiran:


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Un homenaje a quienes cuidan con el alma.

En cada diagnóstico de Síndrome de Prader-Willi (SPW), no solo comienza el camino para la persona que lo recibe, sino también para quienes se convierten, desde ese momento, en cuidadores. Hablamos de madres, padres, abuelos, tías, hermanos, o incluso terapeutas que, más allá de cumplir una función, construyen un vínculo de amor, entrega y transformación profunda.


Este blog es un reconocimiento a todas esas personas que cuidan en silencio, que se convierten en el motor invisible detrás de cada avance, cada sonrisa, cada logro. Porque cuidar es una forma de amar, y quienes cuidan a personas con SPW no solo enfrentan retos médicos, emocionales y sociales, sino que se reinventan todos los días para dar lo mejor de sí.


Cuidar: una decisión que nace del amor

La historia de cada cuidador o cuidadora es distinta, pero todas comparten algo en común: el amor como punto de partida. Algunos llegan al rol por maternidad o paternidad, otros por lazos familiares o por decisión propia al ver que alguien cercano lo necesita.

Cuidar a una persona con SPW implica comprender una condición poco conocida, con necesidades específicas como el control estricto de la alimentación, rutinas estructuradas, sensibilidad a los cambios, y el acompañamiento permanente en terapias, educación y socialización.

“Cuidar es aprender a ver el mundo desde otros ojos. Es vivir al ritmo de la otra persona, sin perder tu propia esencia”, nos comparte María, abuela y cuidadora de un niño con SPW.

La rutina detrás del cuidado: constancia, paciencia y estructura

La vida cotidiana de un cuidador de una persona con SPW exige una organización casi quirúrgica del tiempo y las emociones. Cada día implica:

  • Despertar temprano para preparar el ambiente de seguridad y tranquilidad.

  • Guiar en la higiene, el vestido y la alimentación sin margen para el error.

  • Acompañar en terapias físicas, ocupacionales, psicológicas o educativas.

  • Diseñar estrategias lúdicas para evitar crisis o frustraciones.

  • Contener emociones que muchas veces no tienen palabras.

  • Sacar fuerzas incluso en los días en los que el cuerpo y el alma están agotados.

“No puedo dejar de estar alerta. Los cambios mínimos pueden causar angustia. Pero cuando lo veo avanzar, cuando lo veo reír, todo vale la pena”, nos dice Jorge, papá y cuidador.

Lo que no se ve: el lado invisible del cuidador

Detrás de cada persona con SPW que logra caminar, leer, tener amigos o ir a la escuela, hay un cuidador que sostuvo, que luchó, que lloró en silencio, que buscó respuestas, que educó a médicos, que tocó puertas, que fue firme cuando nadie más podía serlo.

Ser cuidador muchas veces significa:


  • Renunciar a una carrera profesional.

  • Sacrificar tiempo personal.

  • Lidiar con el juicio de los demás.

  • Sostener a una familia entera en la incertidumbre.

  • Vivir sin certezas, pero con fe.

  • ⁠Flexibilizar el pensamiento, discerniendo lo más beneficioso.


Y aunque no siempre hay aplausos, lo cierto es que el papel del cuidador es fundamental para que las personas con SPW tengan una mejor calidad de vida.


El impacto emocional: entre el amor y el agotamiento

Muchos cuidadores experimentan momentos de soledad, ansiedad, culpa o agotamiento extremo. Es normal. Y también es humano.

Por eso es tan importante hablar del autocuidado del cuidador. De buscar redes de apoyo, espacios de escucha, momentos para respirar, y recursos que les permitan seguir adelante sin perderse en el camino.

“He tenido días en los que no quiero levantarme, pero entonces recuerdo que él me necesita. Y me levanto. Y sonrío por él”, nos cuenta Diana, mamá y cuidadora.

La Asociación Colombiana de SPW: una red que abraza

En la Asociación Colombiana de SPW, hemos conocido de cerca estas historias de amor silencioso. Por eso, trabajamos día a día para ofrecer formación, espacios de acompañamiento, encuentros de contención emocional y visibilidad para los cuidadores.

Sabemos que no están solos. Que cada paso que dan, lo dan con una fuerza invisible, pero poderosa. Y por eso este blog es también una invitación a la sociedad: a mirar con más empatía, a no juzgar, a apoyar con acciones, a reconocer y valorar.


Si eres cuidador o cuidadora, este mensaje es para ti:

👉 Gracias por no rendirte.

👉 Gracias por tu amor sin condiciones.

👉 Gracias por sostener cada proceso con paciencia y ternura.

👉 Gracias por ser ese soporte silencioso que hace posible lo imposible.


Y si conoces a alguien que cuida a una persona con SPW…

✨ Abrázalo.

✨ Pregunta cómo está.

✨ Ofrécele un descanso.

✨ Reconoce su esfuerzo.


Cuidar también necesita cuidado.


¿Quieres leer más historias como esta?

Visita nuestra sección de blogs en www.acspw.org Lee también: 👉 Historias que inspiran: Olga Vera, mamá SPW


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